He rescatado éste trozo del Fuero de Madrid más que nada por la curiosidad de ver como las autoridades municipales regulaban la pesca fijando precios, prohibiendo vender el pescado a forasteros para evitar sobreexplotación, prohibiendo artes de pesca dañinos y estableciendo una veda muy severa.

Hoy en día, en la práctica no se tiene cuidado, seguramente por haber perdido el municipio esa potestad.

Curioso es también que el actual río manzanares se llamaba guadarrama, lo que en algunos escritos conduce a confusión.

El texto.
LV.- De los pescadores.
Los pescadores vendan siempre el pescado conforme a fuero: las bogas a un maravedí la arroba y media, y la arroba y cuarta de barbos a un marave*dí de los que entran dos barbos en libra: esto véndase a maravedí la arroba y cuarta. Y de otro pescado menudo a maravedí las dos arrobas, aparte del pescado de jaramugo y de mandil y asedega. Al que se probara que vende pescado a hombre de fuera de la Villa, pague diez maravedises a los fiado*res. Toda clase de pescado véndase al peso, aparte de los jaramugos, y quien lo vendiere sin pesar, pague dos maravedises a los fiadores. Y el que matare pescado en el Guadarrama, desde el día de Pascua del Espíritu Santo o Cincuesma hasta San Martín con asedega o con mandil o manga, peche dos maravedises previa probanza. Y el que en el río Guadarrama hiciese presa de agua o azud o cana, o bien arrojara hierba en él, y le hubiera sido probado con dos testigos, pague diez maravedises; igualmente, si lo nega*sen, empero, jure acompañado de dos vecinos honrados y prosiga en paz.
Importantísima esta ley por la cantidad de enseñanzas que de ella se des*prenden.
Digamos, en primer lugar, que los precios del pescado que establece el Fue*ro, muy estables como es obvio, son los siguientes:
- Boga, un maravedí la arroba y media; es decir, con un maravedí se podían comprar 17 Kg. y cuarto de bogas.
- Barbo, un maravedí la arroba y cuarta; equivalente a 14 Kg. y 375 g.
- Pescado menudo, un maravedí las dos arrobas, o sea, los 23 Kg., exceptuado el pescado de jaramugo (pescado presumiblemente más menudo) y el cap*turado con redes de mandil y asedega.
Con el fin de proteger el abastecimiento de pescado, lógicamente de río nada más, se prohibía la venta del mismo a los forasteros, bajo multa de 10 marave*dies, cuyo importe era muy abultado, pues con ellos podría comprarse 170 Kg de bogas, o 230 Kg de pescado menudo.
Todos los pescados habían de ser vendidos al peso, excepto el de jaramugo, que seguramente por su baja calidad se vendería por lotes.
El río Guadarrama, del que nos habla el Fuero, es el actual río Manzanares, denominándose así hasta bien entrado el siglo XVII (véanse los comentarios a la rúbrica XXXIX).
En este río estaba prohibido pescar con redes de asedega, mandil o manga, des*de el día del Espíritu Santo, (fecha variable que se sitúa a últimos de mayo o pri*meros de junio) hasta San Martín (11 de noviembre), es decir, el tiempo de la veda.
La detención de agua, su canalización derivada o el arrojar hierba en el río Guadarrama, así como esta última acción, también en el Jarama, se penaba con 10 maravedíes, fuerte sanción, como hemos visto antes. Es decir, se cuidaba


114

escrupulosamente la fauna piscícola y la pureza de las aguas en los ríos. Traslá*dese esta ley al siglo XX y dedúzcanse los efectos que han tenido, en estos dos ríos citados en el Fuero, la no aplicación de leyes protectoras como la que los castellanos de Madrid aplicaron entonces. He aquí el resultado evidente de la usurpación al pueblo castellano de la facultad a la que tiene derecho para elabo*rarse sus propias leyes, sin intermediarios partidistas que conceden prioridad a su ideología sobre la voluntad del pueblo encarnada en sus necesidades más perentorias, como entonces era la pesca fluvial. Esta rúbrica es, sin duda alguna, una prueba evidente de la fiscalización que el Concejo ejercía sobre la riqueza piscícola de Madrid y su comercialización, hecha con todo rigor. !Tomen nota de ellos los responsables de nuestros días en estos asuntos!