En Vinuesa permanece anegado el valle del Remunicio, en Covaleda siguen abasteciéndose con un sistema de emergencia, y en Salduero ayer fue día de limpieza
La CHD comenzó desembalsando tres metros cúbicos por segundo el viernes y ayer daba salida ya a 40



N. Zaragoza
Pinares seguía siendo ayer punto neurálgico de los efectos del temporal. Aunque las consecuencias del deshielo y las intensas lluvias caídas en los últimos días eran ayer más leves que en la jornada del viernes, cuando el desbordamiento del río Duero y el Remunicio dejó varias zonas embalsadas y hasta una decena de casas y garajes inundados, todavía ayer se podían ver los efectos del temporal.
El embalse de la Cuerda del Pozo era ayer el mejor reflejo de la realidad meteorológica de Soria. Completamente colapsado por el agua que llegaba desde los ríos y afluentes procedentes de Urbión y la Laguna, el pantano presentaba ayer sus cotas más altas de los últimos meses.
Según informaron desde la Subdelegación del Gobierno en Soria, ante los “síntomas de algunos desbordamientos” a primera hora del viernes, la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) se vio obligada a intervenir y dar salida al agua embalsada.
Así, el viernes se comenzó desembalsando tres metros cúbicos por segundo y ayer por la tarde se estaban sacando ya 40 metros cúbicos por segundo, lo que obligó a alertar del riesgo de crecidas a todos los municipios de la cuenca del Duero.
El mejor reflejo de la crecida que sufrieron los ríos de Pinares entre el viernes y ayer, y que provocó importantes inundaciones en Salduero (el agua llegó hasta la plaza), Molinos (embalsó varios huertos) y Vinuesa (inundó un centro de turismo rural y los bajos de un bloque de viviendas), se podía observar en la entrada de agua al pantano.
Según fuentes de Subdelegación, el viernes todos los ríos (principalmente el Duero y el Remunicio) aportaban 300 metros cúbicos por segundo al embalse. Ayer, aunque el nivel había bajado algo, seguía siendo importante la entrada de caudal.
La mayor aportación llegaba desde Salduero. A las 14.00 horas del viernes el río Duero llevaba 90 metros cúbicos por segundo, lo que provocó el desbordamiento del río que llegó hasta la plaza. Aunque la situación no era de alerta máxima (ésta se sitúa en los 115 metros cúbicos por segundo), lo cierto es que el puente del río estaba completamente colapsado.
Tras las inundaciones del viernes, Salduero recobró ayer la normalidad. Los operarios y los propios vecinos se empeñaron ayer en la limpieza de la plaza, donde el viernes llegaba el agua hasta el primer escalón de la Casa Consistorial.
En Vinuesa ayer quedaban todavía algunas zonas embalsadas, especialmente el valle del Remunicio, si bien se había recobrado ya la normalidad, según apuntó la alcaldesa, Asunción Medrano. El punto más dañado era el centro de turismo rural Los Ranchales, donde tuvieron que ir los bomberos de Soria a achicar agua.
En Covaleda ayer se vivía todavía situación de alerta en la red de abastecimiento, bloqueada por la cantidad de agua que llegaba. Los operarios seguían controlando periódicamente las tomas y limpiándolas para evitar nuevos colapsos, si bien se mantenía el sistema de abastecimiento de emergencia desde el manantial del merendero. “Hasta que se normalice la situación, seguiremos igual”, señaló el alcalde, José Antonio de Miguel.
En Duruelo los ríos sufrieron crecidas “muy fuertes”, si bien no hubo problemas ya que “están bien encauzados”, señaló el alcalde, Román Martín. A pesar de ello, algunos vecinos colocaron pequeños diques en puntos concretos para evitar que el agua llegara a sus huertos o fincas.
Se espera que la situación mejore en las próximas horas.



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