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Tema: El desastre de Torrejn: la ocultacin, el silencio y la memoria del mayor accidente laboral de la historia de Espaa

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    Predeterminado El desastre de Torrejn: la ocultacin, el silencio y la memoria del mayor accidente laboral de la historia de Espaa

    Artculo de Eldiario.es 1-11-2020.
    https://www.eldiario.es/extremadura/...1_6379534.html
    La memoria es un arma de doble filo. No tiene filtro para lo bueno ni para lo malo. Pero permite recordar momentos de la historia que no pueden permanecer aletargados. Es el caso de la rotura de la presa de Torrejn (Cceres) en 1965. Un suceso silenciado por un rgimen dictatorial, pero tambin por quienes vivieron una de las mayores tragedias de la segunda mitad del siglo XX en Extremadura.
    El dolor les hizo olvidar, o al menos callar durante toda su vida, el accidente laboral ms importante de la historia de Espaa. Murieron ms de un centenar de trabajadores, en su mayora obreros sin cualificacin, aunque las cifras del franquismo rebajaron a 54 el nmero de vctimas mortales. Un accidente que la justicia de la poca decidi cerrar sin buscar culpables y sin una compensacin, ni moral ni econmica, para las viudas y los hurfanos.

    Pero son los nios que vivieron y observaron cada da cmo avanzaba la construccin de la presa los que han logrado que el suceso no permanezca silenciado ms tiempo y que cada ao, a pesar del olvido institucional, se homenajee a los hombres que trabajaron en una obra de ingeniera puntera en la poca, pero que se cobr cientos de vidas. No solo en el accidente del 22 de octubre de 1965, tambin a lo largo de la construccin del embalse.

    A travs de un foro de internet, impulsado por el antroplogo Manuel Trinidad, se reunieron hace 12 aos un grupo de los hijos de esos hombres que construyeron la presa de Torrejn. Se hacen llamar 'Los Nios del Salto' y, en su mayora, guardan un gran recuerdo, puede que maquillado por la nostalgia de la infancia, de los aos que vivieron en pleno corazn de Monfrage, que hasta 1979 no fue declarado Parque Nacional.

    4.000 obreros

    Los embalses son un emblema del franquismo y una de las infraestructuras que el caudillo dej en Extremadura. Hidroelctrica Espaola hoy Iberdrola comenz a construir entre los cauces de los ros Titar y Tajo dos presas unidas por un canal para trasvasar agua de uno a otro y producir electricidad. Era la nica en Europa de esas caractersticas.

    Alrededor de 4.000 hombres trabajaron en su construccin desde 1959 hasta 1966. La mayora procedan de los pueblos de alrededor como Trujillo, Arroyo de la Luz, Serradilla, Jaraicejo, Monroy, Malpartida de Plasencia y Almaraz, entre muchos otros. Pero haba familias de distintos puntos de Espaa.

    "Se crea una especie de gremio que son los pantaneros, trabajadores que se especializan en este tipo de infraestructuras y van de una a otra por Extremadura. Es un fenmeno que ayuda a fijar poblacin en el territorio", explica Manuel Trinidad. Se trata de una poca en la que la regin sufre una sangra demogrfica con la emigracin de casi el 40% de su poblacin hacia otros puntos de Espaa.

    Pero, adems, para los extremeos que viven en entornos rurales y trabajan la tierra de grandes propietarios latifundistas supone una oportunidad para intentar dar un cambio radical a sus vidas. Segn Trinidad, muchos de los obreros eran pastores en el campo y comienzan como peones huyendo de la miseria a la que estaban abocados nada ms nacer.

    Estratificacin social

    Hidroelctrica construy dos poblados para las personas que trabajaron a lo largo de los siete aos. En el poblado de arriba se alojaban los oficiales y responsables de la empresa. En el poblado de abajo, junto al cauce del ro, vivan los peones que logran hacerse de una vivienda. Tambin haba escuela, economato con precios ms asequibles que en las tiendas de los pueblos de alrededor, una iglesia, tasca, comedor, una capilla, estanco, cuartel de la Guardia Civil y un local para bailar los domingos.

    El padre de Paqui Martos fue capataz. Ahora vive en Catalunya y recuerda esos aos en el Salto de Torrejn como el paraso. Un entorno envidiable, natural y salvaje y unas viviendas con unas comodidades al alcance de muy pocas familias en esos aos, como agua corriente y luz elctrica. Menos an en Extremadura.

    "Los nios tenamos de todo gracias a la Hidro, los ltimos juguetes de las fbricas de Alicante, zapatillas, una educacin de calidad que me permiti hacer el bachillerato con una beca y buenos equipamientos en la escuela. ramos muy felices", recuerda Martos.

    Pero no todos disfrutaban de esas comodidades. Martos rememora que ms alejado haba un barracn donde vivan los jvenes y adultos que eran solteros y dorman en literas.

    Tambin ajenos a la vida social de los poblados haba cabaas y chozas diseminadas por la sierra. Los hombres que llegaban con su familia para trabajar en este proyecto y que no tenan acceso a algunas de las viviendas de Hidroelctrica optaban por construir con adobe y jara un lugar donde vivir.

    La fuerza del agua

    En la obra tambin haba una sirena que avisaba de cualquier accidente. Hubo muchos en esos siete aos, pero la maana del 22 de octubre de 1965, alrededor de las 9.20 horas, son de forma insistente y pocos pudieron olvidar desde entonces ese sonido. "Se me ha quedado grabado en el alma", insiste Paqui Martos. Ese da, el paraso en el que vivan esos nios se convirti en un espectculo dantesco.
    Estaba siendo un otoo de lluvias abundantes y Torrejn se fue llenando. Lleg a cotas mximas porque las compuertas estaban cerradas y todo el agua se fue almacenando. Martos asegura que su padre vivi con inquietud los das anteriores a la tragedia y su hermano, que trabajaba en la oficina tcnica, saba que haba rdenes para comenzar a desalojar agua. Pero eso nunca sucedi.

    Mientras se segua almacenando agua, las obras en el canal que comunicaba las presas del Tajo y del Titar continuaban. Haba muchos hombres trabajando en la galera y todava no se haba instalado la compuerta de la toma del Tajo. Esta funcin la cumpla una atagua que no pudo soportar la fuerza del agua.

    El tnel qued rpidamente inundado y a otros trabajadores, unos 400 segn algunas fuentes, les sorprendi en el lecho seco del ro. A duras penas pudieron ponerse a salvo a pesar de encontrarse al aire libre, mientras que los que estaban en el canal acabaron machacados contra el encofrado por la fuerza del agua.

    El poblado tuvo que ser desalojado rpidamente. Las mujeres y nios, al igual que algunos trabajadores que estaban en distintos puntos de la construccin, huyeron a la sierra. Desde all comenzaron a ver cuerpos llevados por el agua ro abajo, ropa, materiales de la obra La maquinaria y vehculos se inundaron hasta el techo como muestran algunas fotografas tomadas el mismo da de la catstrofe. Se haba desencadenado una tragedia y an quedaban muchos meses para que terminara.

    El salvamento de los hombres fue penoso, pero el rescate de los cadveres fue an peor. Tardaron varios das y algunos cuerpos aparecieron a varios kilmetros de las presas. El ltimo cadver apareci en junio de 1966. Los documentos grficos de la poca muestran lo que bien podra ser una escena blica con toda su crudeza.

    Los compaeros tuvieron que afanarse en las labores de salvamento. Y entre ellos siempre destaca un nombre, el de Jos Martn Malmierca, que con la pluma de la gra que manejaba logr sacar del agua a unos 60 obreros. Por ello, el rgimen franquista le concedi la Medalla de Oro al mrito al trabajo y le regal un viaje a Roma. Su hijo, Goyo Martn, recuerda que aos despus su padre deca: "Nunca tengas la desgracia de ver lo que yo vi".

    Y era una frase que compartan muchos compaeros y supervivientes. Algunos abandonaron la obra, otros sufrieron depresin por el desgaste emocional y la mayora decidi no volver a hablar de la tragedia. Nunca la superaron del todo.

    A este silencio tambin contribuy la justicia, para quien el nmero de muertes fue de 54 a pesar de que la escuela de El Salto, que hizo de improvisada morgue, acogi una cifra superior de cadveres y los trabajadores recuerdan que llegaron 75 atades y no fueron suficientes.

    Sin justicia

    El nmero de cuerpos sin vida y los indicios que apuntaban a una negligencia no fueron bastante para que se hiciera justicia. El Juzgado de Instruccin nmero 1 de Navalmoral de la Mata (Cceres) orden el sobreseimiento del caso. El rgimen impona el silencio sobre un suceso que no convena airear porque aos antes se haba producido otra tragedia en la presa de Ribadelago y comenzaba la apertura internacional de Espaa.

    Rosa Escobar, del Centro de Documentacin del Parque Nacional de Monfrage y coautora junto a Ins Garca del artculo 'Saltos de Torrejn: una historia por contar', tuvo acceso al expediente 15/1965, que contiene el sumario. "Haba unas condiciones laborales brutales porque la vida de un obrero no vala nada", explica.

    Escobar lamenta que ni la justicia actu, ni hubo reparacin para las vctimas. La empresa ofreci a cada viuda 20.000 pesetas (el sueldo equivalente a unos ocho meses de trabajo) y 5.000 pesetas ms por cada hijo. A cambio tenan que renunciar a pedir una indemnizacin mayor y a denunciar.

    Explica tambin que en algunos cementerios hay cuerpos que nadie reclam en su momento. Este hecho podra refrendar la teora del antroplogo Manuel Trinidad de que en la construccin de las presas de Torrejn se emple la mano de obra de presos polticos, algo que era habitual en las dcadas anteriores del rgimen franquista. Por este motivo podra no cuadrar el nmero oficial de vctimas mortales con el nmero de cuerpos que rescataron las brigadas de trabajadores.

    "La raza extremea"

    La poca importancia que tuvo la tragedia tambin se refleja en los medios de comunicacin. El NO-DO le dedic poco ms de un minuto y no fue la noticia principal. Los recortes de peridicos disponibles en el Centro de Documentacin tambin informaron sobre el suceso, aunque en pginas interiores, con alguna excepcin.

    En cuanto al tratamiento de los diarios, Rosa Escobar seala que en ningn caso se preguntaron por la responsabilidad del accidente. "Solo se menciona a los muertos, se habla con alguna viuda, se centran en que es una gran obra que va a dar energa a un territorio amplio de Espaa e incluso alguno apunta a la capacidad de sufrimiento de la raza extremea. Es pura propaganda".
    Han sido quienes eran nios entonces los que han hecho un ejercicio de memoria histrica y se han empeado en que el desastre de Torrejn no se olvide. En 2016 erigieron un monolito en memoria de los trabajadores del Salto en el punto donde hace 55 aos se levantaba la capilla.

    Cuatro aos despus trabajan en otro objetivo: la sealizacin correcta del monolito, donde es muy difcil llegar sin un mapa. Pero parece una tarea complicada porque hay quien despus de 55 aos prefiere que la tragedia se silencie y se olvide.

  2. 2 usuarios te dan las Gracias por el Mensaje:

    Jonasino (12-nov-2020),perdiguera (03-nov-2020)

  3. #2
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    Predeterminado

    Gracias, JM Trigos, por hacernos llegar algo que no sabe as nadie.
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    El inconformismo es la base del conocimiento cientfico.

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