Artículo de La Vanguardia
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Camarasa celebra el centenario de la construcción de la central hidroeléctrica, la obra en la que se gestó la reclamación de la jornada laboral de ocho horas. El municipio ha señalizado los lugares que marcaron aquella época con recorridos turísticos y ha organizado exposiciones. También ha hecho una apuesta gastronómica con cocina del centenario a partir de la que cada restaurante realiza sus propias propuestas.

“Estamos orgullosos y queremos ponerlo en boca de todo el mundo, queremos que se sepa que la huelga de la Canadiense que consiguió la jornada laboral de ocho horas en España se inició aquí en diciembre de 1918. Es cierto que lo gordo pasó allí pero empezó en Camarasa de la mano de la CNT y lucharemos para ponerlo en boca de todo el mundo”. Son palabras de la alcaldesa, Elisabet Lizaso, que defiende que se conozca la lucha que empezó en un pequeño pueblo que a la gente le cuesta colocar en el mapa y del que ella dice que es un pequeño paraíso. “Cuando abren compuertas es un espectáculo”, asegura.

Un siglo de vida

La central, ahora propiedad de Endesa, y la presa dejó bajo las aguas un pueblo, Oroners. La instalación fue promovida por Riegos y Fuerza del Ebro, filial de Barcelona Traction Light and Power Company Limited, creada en Toronto por Fred Stark Pearson y conocida como la Canadenca.

A finales de 1917 comenzó la desviación del Noguera Pallaresa en su margen izquierdo pero el grueso de las obras comenzó en mayo de 1919. Fueron necesarios 218.000 metros cúbicos de hormigón para coronar la presa de gravedad de planta curva más alta, hasta entonces, de Europa. Según Endesa, el primer grupo se conectó a las líneas procedentes de la Central Hidroeléctrica de Talarn el 3 de agosto de 1920, aunque las obras se dieron por terminadas el 29 de abril de 1922. Fue cuando se instalaron los cuatro grupos generadores y una toma capaz de regular las aguas del tramo bajo del río Noguera Pallaresa.

En su siglo de vida la central tiene la misma potencia y las mismas piezas mecánicas pero la evolución tecnológica ha permitido modernizar su funcionamiento y mejorar la eficiencia de las máquinas. Así, en los años 90 la central se automatizó cosa que permitió estar operada desde la distancia, en Lleida.

La huelga de la Canadiense, que se produjo entre febrero y marzo de 1919 en Barcelona, se ha considerado uno de los hitos del movimiento obrero español. Su origen se gestó entre los trabajadores de la Canadiense de la central leridana. En este lugar la huelga comenzó antes, en diciembre del 1918, en protesta por registros a los trabajadores y con la exigencia de una jornada laboral de ocho horas. En Camarasa el paro finalizó el 14 de enero, pero un mes después, la revindicación de mejores condiciones para los trabajadores llegó a paralizar Barcelona y consiguió la jornada de ocho horas de trabajo.

Francesc Baldomá es un jubilado de Endesa que ha trabajado 42 años en el negocio, antes para Riegos y Fuerza del Ebro y Fecsa. Su padre trabajó en la construcción de la eléctrica, murió cuando él era un niño. De la huelga le hablaron en su juventud los más veteranos: “Me contaban que en un solar se concentraban los huelguistas donde comían un rancho y al que subían los del sindicato, allí empezó la huelga de la Canadiense y decían que la Guardia Civil custodiaba a los esquiroles”, explica.

Itinerario turístico

Para conmemorar los cien años, este fin de semana se ha inaugurado un recorrido por las calles del pueblo. Se han colocado textos explicativos e ilustraciones del pintor Lluc Blaya en los lugares que ocupaban los cafés, las escuelas, la casa del médico, las casas de juego y las de prostitución.

Los actos, organizados por Motius de Camarasa, incluyen instalaciones de plafones en la entrada de Camarasa que recuerdan la construcción y la exposición en las instalaciones de Endesa Camarasa1917-1923. Tiempos de innovaciones tecnológicas y de lucha obrera.

La historiadora Dolors Domingo ha recopilado gran parte de la documentación que puede verse en las exposiciones. Cuenta que muchos documentos de la central se quemaron. La historiadora ha buscado en el archivo municipal y en el de la parroquia y ha descubierto que llegaron muchos obreros, entre 1.500 y 3.000 de los que algunos ya estaban casados.

Se buscaban más de 1.500 trabajadores


La empresa pidió entre 1.500 y 3.000 trabajadores sin ningún tipo de oficio. En julio de 1917 La Vanguardia publicaba precisamente un anuncio en el que pedían ”peones y mineros”.

Documentos de la exposición sobre la central de Camarasa (Dolors Domingo)

“En el anuncio se pedía que se abstuvieran los herreros o carpinteros. Estos trabajadores ya los tenían porque Camarasa fue la tercera de las centrales construidas por La Canadenca, la primera fue en Seros y la segunda en Talarn. Llegaron de las otras presas, muchos casados. En Camasasa nacieron 58 niños en estos años” explica. La historiadora señala que la mayor parte de trabajadores provinieron de Aragón, también de Murcia, muchos de Catalunya y, en menor medida de Valencia y Castilla la Mancha, además de algunos de otras zonas.

Entre las curiosidades hay alguna foto de lugares de prostitución. “Una casa de barrets, conocida como la Maña, se anunciaba como Café Royalty y decía ofrecer un “servicio esmerado”, apunta.

Este establecimiento estuvo primero en la población y luego se desplazó a la carretera conocida entonces como avenida de Camarasa. Aquí el negocio era más discreto y molestaba menos al vecindario.

Son recuerdos de una época en la que el número de negocios en el pueblo creció. Antes de la construcción de la central los comercios que pagaban matrícula industrial en el Ayuntamiento eran 16. En 1920 llegaron a 60