El agua es necesaria para la supervivencia de los organismos vivos, pero también para la irrigación de plantas y para casi todas las industrias de producción. A medida que las actividades humanas exigen más y más agua, las reservas de agua dulce, especialmente las subterráneas que se utilizan tradicionalmente, se están agotando rápidamente.

La desalinización del agua salada del mar o de fuentes subterráneas es una necesidad cada vez más importante para suministrar agua a nivel global. Esto se puede realizar de manera económica y a gran escala gracias a la energía nuclear.
Es necesario cubrir las necesidades del suministro de agua

Hoy en día, según NEI, dos mil millones de personas de 80 países tirnen acceso limitado al agua potable. Si las cosas no cambian, la cifra llegará a los tres mil millones en 2025. Para asegurar la supervivencia de la humanidad es necesario recurrir al agua del mar. No obstante, la desalinización del agua a escala industrial supone el uso de cantidades muy significativas de energía. Las fuentes de agua dulce natural, que representan el 3 % de las reservas globales, no pueden satisfacer la demanda creciente.

Este problema se ha enfocado de varias maneras: con la exportación de agua entre países mediante acuerdos diversos; con la creación de reservas artificiales de agua, ahorrando agua mediante medidas, regulaciones y recomendaciones a la población y, por último, con la desalinización del agua salada del mar o fuentes subterráneas.

La desalinización: una industria en crecimiento

A pesar de que la producción global de agua dulce ha crecido exponencialmente en los últimos años, el reparto de la producción de agua desalinada por países es bastante desigual: el 60 % se produce en Oriente Medio, el 13 % en Norteamérica, el 10 % en Europa, el 7 % en África y el 10 % en el resto del mundo.

A día de hoy, la desalinización es el método más prometedor de afrontar la escasez de agua, pero no es posible aumentar la capacidad de desalinización sin poner en funcionamiento nuevas fuentes de energía lo suficientemente potentes.

Para generar grandes volúmenes de agua se suelen aplicar tres tecnologías principales: la ósmosis inversa, la destilación instantánea por multietapas y la destilación de efectos múltiples. Las tres requieren grandes cantidades de energía y costes de generación muy elevados.

El uso de potencia autogenerada para la desalinización, que cada vez tiene mejor acogida, presenta tres ventajas: los gastos de capital se mnimizan por una infraestructura común de proyecto, una fuente eléctrica barata reduce los costes de desalinización y el proyecto no consume capacidad eléctrica que pueda necesitarse en otras áreas.

Por este motivo, la combinación de una central nuclear con una instalación de desalinización es lo más prometedor a nivel económico.
El programa nuclear de desalinización

Ya existen y han existido algunas instalaciones que utilizan la energía nuclear para la desalinización.

En Aktau, Kazajstán, la central de desalinización MAEK contaba con una capacidad de 120.000 m3 / día. Estuvo en operación hasta 1999. Desde su comienzo en la década de 1970, tres grandes centrales de calentamiento central y una unidad de energía nuclear proporcionaban agua a la ciudad cercana, y destilado industrial a varias fábricas.

En la central nuclear rusa de Rostov hay cuatro centrales de desalinización operativas, y cuatro más están en construcción.

Las iniciativas de desalinización nuclear encuentran apoyo en el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA), y se están implementando una serie de proyectos piloto de desalinización en distintas partes del mundo. El Instituto Sverdlovsk de Investigación para la Ingeniería Química, del grupo Rosatom, ha fabricado equipos para la instalación MAEK.

Teniendo en cuenta la experiencia adquirida durante la operación de esta central, y la posibilidad de integrar una instalación de desalinización en el diseño de una central nuclear, Rosatom está expandiendo su oferta integrada para incluir la opción de desalinización. El paquete incluye un reactor VVER, utiliza tecnología de desalinización de destilación por múltiple efecto y sería capaz de producir hasta 170.000 m3 de agua al día.

NEI afirma que el uso de la energía nuclear para la desalinización ofrece beneficios medioambientales en comparación con las plantas fósiles: no hay emisiones de CO2 y no se generan cenizas ni residuos. El consumidor también obtiene una solución económicamente competitiva y de eficacia comprobada.



Para más información:

Métodos de desalinización, de la Fundación Aquae

Experiencias, necesidades y perspectivas en torno a la desalinización nuclear, IAEA
Fuente: foronuclear.org