El Gran Hedor (en inglés Great Stink, o Big Stink), fue un periodo en el verano de 1858 durante el cual el olor de residuos humanos no tratados fue muy penetrante en el área central de Londres.

Primeros hechos

Hasta finales del siglo XVI, los londinenses obtenían sus necesidades de agua de pozos poco profundos, el Támesis, sus afluentes, o alguno de alrededor de una docena de manantiales naturales, incluyendo un manantial en Tyburn el cual fue conectado a través de una tubería de plomo a una gran cisterna o tanque (luego conocido como conducto): El Gran Conducto en Cheapside. El agua era extraída ilegalmente para propósitos comerciales e industriales - las autoridades municipales nombraron guardianes para los conductos, quienes debían asegurar que usuarios como cerveceros, cocineros o pescadores pagaran por el agua que utilizaban.

Los londinenses acaudalados que vivían en las proximidades a un conducto obtenían un permiso para una conexión domiciliaria, pero esto no previno las conexiones ilegales. De lo contrario y particularmente para los hogares que no poseían una toma de alimentación por gravedad del agua desde los conductos, ésta era provista individualmente a los domicilios por los llamados "aguadores" (cobs en inglés). En 1496 los aguadores se asociaron en su propio gremio llamado “The Brotherhood of St. Christopher of the Waterbearers” (La Hermandad de San Cristóbal de los Aguadores).

En 1582 el holandés Peter Morice alquiló el arco norte del puente de Londres, y dentro del arco construyó una rueda hidráulica que bombeaba agua del Támesis a varios lugares de la ciudad. Más ruedas hidráulicas fueron agregadas en 1584 y 1701, permaneciendo en uso hasta 1822.

Sin embargo, en 1815 se permitió que los desechos domésticos fueran llevados a través de las alcantarillas hacia el río Támesis, incluso durante siete años los desperdicios humanos fueron arrojados hacia el río y luego potencialmente bombeados de nuevo a los hogares para beber, cocinar y bañarse. Anteriormente al Gran Hedor había alrededor de 200,000 pozos negros en Londres, que a mediados del siglo XIX ya era la ciudad más grande del planeta, con unos 2.5 millones de habitantes. Vaciar un pozo negro costaba un chelín - un precio en promedio que los londinenses no podían costear. Como resultado la mayoría de los pozos negros fueron fuente del hedor.

El Hedor

Parte del problema fue debido a la introducción de los inodoros, reemplazando a las bacinillas que la mayoría de los londinenses utilizaban. Esto incrementó en gran medida el volumen de agua y desperdicios vertidos en los pozos negros. Con frecuencia, los pozos rebalsaban hacia los desagües de las calles, originalmente diseñados para tratar sólo el agua de lluvia, al transportar vertidos procedentes de las fábricas, mataderos y otras actividades, contaminando la ciudad antes de descargarse en el río Támesis.

El verano de 1858 fue inusualmente cálido. El Támesis y muchos de sus tributarios urbanos fueron desbordados con desechos; el clima cálido fue propicio para que las bacterias prosperaran, como resultado de esto el olor fue tan abrumador que incluso afectó el trabajo de la Cámara de los Comunes (las contramedidas incluían embeber las cortinas en cloruro de calcio, mientras los miembros consideraban relocalizarse río arriba a Hampton Court y los tribunales de justicia planeaban evacuarse a Oxford y St Albans). Se venía haciendo necesaria la construcción de un sistema de cloacas para solventar este problema de salud pública. Alguna gente, sin embargo, y por imposible que parezca, se oponía, negándose a que el gobierno se encargase de esta magna obra. La revista The Economist llegó a decir que “el sufrimiento y el dolor están en la naturaleza humana: no podemos deshacernos de ellos.”

Cólera

El cólera se extendió durante la década de 1840. Las causas no eran conocidas; la idea más aceptada entonces fue que la enfermedad se transmitió vía aérea a partir del "miasma". Esto debido a la "Teoría miasmática de la enfermedad" que predominaba entre los científicos de la época. En 1854 se descubrió el Vibrio cholerae por Filippo Pacini, la bacteria que causa esta enfermedad, pero este hallazgo fue ignorado hasta que fue descubierto 30 años después por Robert Koch.

En 1854, el médico londinense Dr.John Snow descubrió que la enfermedad era transmitida al beber agua contaminada por las aguas residuales, después de una epidemia acontecida en Soho, pero esta idea no tuvo amplia aceptación.

La consolidación de varios organismos locales encargados de las alcantarillas, la Comisión Metropolitana de Alcantarillas fue establecida en 1848; se revisó el anticuado sistema londinense de alcantarillado y se comienzó a librar los desechos de sus pozos negros, un objetivo más tarde acelerado por el "Gran Hedor".

Tifus

La introducción del sistema de tierra seca

Henry Moule (1801-1880), un pastor inglés de la Iglesia de Inglaterra vio la conexión entre la higiene y expansión de las enfermedades, y oriento su atención en la ciencia sanitaria. El brote del cólera de 1854 y El Gran Hedor le dieron el ímpetu en 1859 de experimentar con su inodoro seco ecológico, que patentó en 1860. Su sistema fue adoptado en casas privadas, distritos rurales, campos militares, en muchos hospitales, y extensivamente en el Raj Británico. (Los territorios que hoy conforman India, Pakistán, Cachemira y Bangladesh eran parte del Imperio Británico para esa época.)

El sistema de alcantarillado

La comisión formada fue remplazada en 1855 por la Metropolitan Board of Works que, luego de rechazar muchos proyectos para implementar el alcantarillado por "reducción misericordiosa de la epidemia que asoló la metrópoli", acepto finalmente en 1859 un proyecto de alcantarillado propuesto por su jefe de ingenieros, Joseph Bazalgette. La intención de este caro proyecto fue la de resolver la epidemia de cólera mediante la eliminación del hedor que se creía lo causaba. Dentro de los seis años posteriores los elementos principales del sistema de alcantarillado de Londres fueron creados y el Gran Hedor pasó a la historia. Y como una consecuencia imprevista el suministro de agua dejó de estar contaminado - esto resolvió el problema de la epidemia de cólera.

El antiguo sistema de alcantarillado de Londres.

John Martin se ocupó en varios proyectos para el mejoramiento de Londres, y publicó varios panfletos y planes que trataban sobre el suministro de agua, alcantarillado, puerto y sistema ferroviario (su plan de 1834 para el sistema de alcantarillado de Londres se anticipó 25 años al de 1859 propuesto por Joseph Bazalgette para crear alcantarillas principales a a lo largo de los dos márgenes del río Támesis).

A pesar de que el nuevo sistema de alcantarillado estaba funcionado, y el suministro de agua gradualmente mejoraba, esto no previno la posterior epidemia de los 1860, especialmente el el este de Londres. De todos modos, una investigación forense realizada por el Capitán Tyler del Railway Inspectorate en 1867 demostró que la contaminación del río Lea estaba entrando en los reservorios de agua de la East London Water Company, y esto causaba la epidemia. La transmisión a través del agua estaba ahora probada sin duda, y eliminando la fuente de contaminación resolvió esta última epidemia de cólera en la capital.

Este sistema básicamente mejoró la calidad de vida de forma considerable (se estima que la esperanza de vida de los londinenses aumentó en 20 años), y las epidemias de tifus y cólera eventualmente desaparecieron de la ciudad.
Fuente: Taringa.net