Las sequas en un pas como el nuestro en el que predomina el clima mediterrneo son un fenmeno recurrente y tan habitual como son las inundaciones en los meses lluviosos de otoo y primavera. Negar esta realidad y tratar la sequa como un fenmeno extraordinario amplifica enormemente sus efectos adversos.

As se puso de manifiesto en el seminario Gestin de la sequa y la escasez del agua en tierras semi-ridas que, organizado por la Fundacin Botn y el Rosenberg International Forum on Water Policy, se celebr el pasado 29 de enero en Madrid.

Un encuentro en el que se analiz la situacin de dos zonas alejadas geogrficamente pero con caractersticas comunes como son Espaa y California. Dos territorios que vienen sufriendo importantes sequas en los ltimos aos y que solo gracias a una gestin adecuada de sus recursos estn logrando superar, sin desatender los abastecimientos urbanos, las demandas de la agricultura y la conservacin del medio ambiente.

En el seminario se diferenciaban claramente dos clases de sequa: la agrcola, que afecta a los cultivos de secano por la falta de lluvia, y la hidrolgica, que afecta al regado y que se produce por una disminucin significativa de los caudales circulantes, de los volmenes almacenados en los embalses o del agua subterrnea de los acuferos.

La Ministra de Agricultura, Alimentacin y Medio Ambiente, Isabel Garca Tejerina, durante la inauguracin de la jornada sealaba que si bien la sequa agrcola se gestiona de manera muy eficaz desde hace dcadas en nuestro pas gracias a los seguros agrarios y a la modernizacin de los regados, el secreto de la adecuada gestin de las sequa hidrolgica radica en que en Espaa se han dejado de tratar estas sequas como situaciones de emergencia y se ha empezado a abordar este asunto de una manera ms planificada.

Hasta hace no muchos aos la sequa era considerada una situacin de crisis que conduca a la adopcin de medidas extraordinarias a travs de actuaciones de urgencia y por tanto escasamente planificadas que solan tener un impacto econmico adverso adems de conducir a soluciones que slo servan para agravar las sequas posteriores.

Sin embargo, en los ltimos aos se ha ido afianzando una gestin planificada de las sequas que no solo ayuda a tomar decisiones ms objetivas y prudentes sino que permite valorar en cada momento la situacin existente y el riesgo futuro, con el fin de reducir su frecuencia, su intensidad y sus efectos negativos.

La Ley del Plan Hidrolgico Nacional supuso un punto de inflexin en la gestin de las sequas en Espaa al plasmar la necesidad de incluir en la planificacin hidrolgica los Planes Especiales de Sequas, as como un sistema de indicadores hidrolgicos que actuaran como medidores para saber la situacin en la que nos encontramos en cada momento.

Una base que nos ha permitido avanzar hasta conseguir tras la reciente aprobacin de los planes hidrolgicos llevar la sequa por la senda de las situaciones previsibles, tal como sealaba la Ministra. Y es que a da de hoy no solo podemos conocer en tiempo real el estado de la sequa en cada cuenca sino que en funcin de esos indicadores contamos con los mecanismos necesarios para saber qu hacer y quin lo debe hacer.

La revisin de los planes hidrolgicos que se est llevando a cabo en paralelo a la revisin de los Planes Especiales de Sequa es una magnfica oportunidad para seguir mejorando la gestin planificada de ese fenmeno adverso que hasta bien entrado los aos noventa no era extrao que provocara cortes de suministro que entonces la sociedad aceptaba como algo habitual pero que hoy ni se planteara.

La buena gobernanza de Espaa en la gestin de las sequas, sumado a su patrocinio infraestructural hidrulico y sus sistemas de informacin tecnolgicos de control de los recursos hdricos, que se apoyan a su vez en la capacidad tecnolgica e ingenieril de vanguardia del sector privado espaol, han convertido a Espaa en referencia de xito a nivel mundial en la gestin de las sequas. Una experiencia que ocupa un papel cada vez ms destacado en las relaciones de colaboracin tcnica tanto con nuestros vecinos africanos de la cuenca del mediterrneo, como con los pases latinoamericanos. Desde Brasil, a Argelia; desde Mxico al sur de Europa; o, tambin, desde Turqua a EEUU; o desde Australia a Sudfrica, el saber hacer y la experiencia de la administracin hidrulica espaola en la gestin planificada, eficaz y participativa se ha convertido en un sello de referencia de la Marca Agua Espaa. Una respuesta slida y fiable uno de los principales riesgos a que est sujeta la gestin del agua en estos tiempos: la gestin de las sequas y de la escasez en un contexto de adaptacin permanente al cambio climtico.
Fuente: http://www.iagua.es/blogs/marca-agua...es-previsibles