Tan sólo el 0,001% del agua que hay en la Tierra está almacenada en la capa más superficial del suelo terrestre. Pese a que se trata de una cantidad muy pequeña, ese minúsculo porcentaje afecta a los seres vivos y juega un importante papel en los procesos de movimiento de agua y los cambios de un estado a otro, así como las interacciones que hay entre el carbono y el calor con la atmósfera y la superficie terrestre.

Para poder medir con precisión la humedad del suelo en todo el mundo, la NASA ha diseñado una nueva misión espacial cuyo lanzamiento a bordo de un cohete Delta II, previsto inicialmente para el jueves desde la base área de Vandenberg (California) se ha programado para en principio para este sábado tras ser pospuesto.

La sonda espacial SMAP (Soil Moisture Active Passive), explica la NASA, ayudará a realizar predicciones meteorológicas más precisas y a poder detectar con antelación inundaciones y sequías o zonas en las que existe el riesgo de deslizamiento de tierras. Y es que, según recuerda, la humedad del suelo influye en las precipitaciones y las temperaturas, claves en las predicciones del tiempo.

Las precipitaciones se originan en las nubes, que se forman a partir del vapor de agua y éste, a partir del agua que se evapora del suelo, por lo que la humedad de la superficie terrestre influye directamente en el nivel de lluvias.

Asimismo, el agua que se evapora desde el suelo también enfría el aire, lo que afecta a la temperatura. La humedad del suelo influye particularmente en las regiones con climas que no son ni demasiado húmedos ni demasiado secos, como por ejemplo algunos estados del Medio Oeste de EEUU, según los científicos de la agencia espacial.

Por ello, consideran que monitorizar la humedad del suelo permitirá determinar de forma más precisa el riesgo de sequías e inundaciones, así como tomar mejores decisiones respecto a la cantidad de agua que debe mantenerse en los embalses. También podría resultar útil para controlar el estado de los cultivos. Según relata la NASA, las lluvias intensas pueden provocar inundaciones, pero sólo si el suelo no es capaz de absorber la lluvia. Lógicamente, un suelo anegado hace que una región sea más propensa a una inundación. Por otro lado, un periodo de sequía puede secar la superficie terrestre hasta el punto de que no vuelva a tener vegetación hasta que caigan precipitaciones durante varios días.

"Disponer de mejores observaciones de la humedad del suelo permitirá tener mejores modelos de predicción meteorológica sobre las interacciones entre la superficie terrestre y la atmósfera, y finalmente, nos permitirá hacer mejores predicciones de las precipitaciones y las temperaturas", explica Michael Ek, líder del equipo de Hidrología Terrestre del Centro de Monitorización Medioambiental del Instituto Oceánico y de la Atmósfera de EEUU (NOAA).
Trabajará a 685 km. de altura

La sonda espacial SMAP, de casi 1.000 kilogramos de peso, trabajará en una órbita casi polar, situada a 685 kilómetros de la Tierra, desde donde podrá monitorizar todas las regiones del planeta, incluidas las de alta latitud, que son particularmente interesantes para esta misión.

Y es que los científicos afirman que los datos sobre la humedad del suelo también servirán para controlar el ciclo del carbono y las emisiones contaminantes. Así, según explican, las grandes masas boscosas de las regiones del norte del planeta atrapan cantidades importantes de dióxido de carbono que hay en la atmósfera, buena parte del cual es generado por la quema de combustibles fósiles. Cuando estas zonas se congelan durante el invierno, ese proceso se frena hasta que llega el deshielo en primavera. Por ello, monitorizar estos suelos, sostienen, les ayudará a conocer mejor qué papel desempeñan estas zonas arboladas en la reducción de gases de efecto invernadero.

La sonda consta de un radar, un radiómetro y una gran antena de seis metros de longitud. El radiómetro mide las emisiones de microondas del suelo, cuya intensidad varía en función de la cantidad de agua que contenga. Cada tres días, asegura la NASA, elaborará un mapa completo de la humedad del suelo de toda la Tierra.

Se trata de la primera vez que un satélite recabe datos sobre la humedad del suelo de tanta resolución y con tanta precisión. Aunque esperan incorporar estos datos en los modelos de predicción meteorológica, su utilización no será inmediata. Debido a que este tipo de datos no existían hasta ahora, tendrán que configurar los modelos matemáticos que se usan en la predicción meteorológica para poder incluir la información recabada por la sonda SMAP.
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Fuente; http://www.elmundo.es/ciencia/2015/0...9138b456c.html