Las minas de la Unión y Cartagena
Una alteración del paisaje y un desastre medioambiental.
La Sierra minera de Cartagena-La Unión es una formación montañosa que se extiende en dirección este-oeste a lo largo de 25 km de costa desde la ciudad de Cartagena hasta el Cabo de Palos, pasando por el término municipal de La Unión, en la Región de Murcia (España). Su máxima elevación se produce en el cerro del Sancti Spíritus en las cercanías de Portmán a 431 m de altitud.
Esta sierra fue intensamente explotada por sus minas de plata y plomo y otros minerales metálicos en la antigüedad. El control sobre estos recursos mineros fue una de las principales causas del establecimiento de los cartagineses en el sur de España y de la posterior ocupación romana. La prosperidad generada por la industria minera hizo de la ciudad de Carthago Nova, actual Cartagena, una de las más florecientes de la Hispania romana hasta que a finales del siglo I esta industria dejó de ser productiva.
Las minas no se volvieron a poner en explotación hasta que, en el siglo XIX, las nuevas tecnologías industriales permitieron hacer de nuevo rentable la producción de mineral en la sierra de Cartagena, y se produjo un nuevo auge de la minería e industrias relacionadas. Después de la Guerra Civil Española se pasó a una explotación extensiva a cielo abierto que generó graves problemas medioambientales hasta el cese definitivo de la minería en 1990.
Como consecuencia de este dilatado proceso histórico de explotación industrial, el paisaje de la sierra de Cartagena-La Unión está marcado y transformado por siglos de intensa actividad humana y atesora valiosos testimonios culturales, arqueológicos e industriales de su pasado minero. Por todas estas razones, ha sido declarada bien de interés cultural con la categoría de sitio histórico.
Fuente Wikipedia.

La explotación desde tiempos antiguos ha pasado por distintas maneras de obtener tanto el mineral como el metal.
La obtención del mineral pasó por una primera fase de extracción del mineral en galerías subterráneas pasando por plantas de machaqueo y trituración, posterior lavado y fundición, época romana, finales del XIX y primeros años del XX, para pasar a modificar el sistema de fundición por otro de disolventes, debido al precio del carbón, contaminantes y peligrosos para la salud, en los años centrales del XX y, en los años finales de la explotación, llegar a abandonar la explotación en galerías y hacerlo al aire libre con el consiguiente incremento de la superficie afectada excavada y el enorme volumen de estériles generado por éste método.
Tanto el sistema romano como el del siglo XIX dio lugar a lo que en la zona se llaman gacheros.

Gachero.- Un gachero es un depósito de las escorias procedentes de la fundición de sulfuros de plomo en un horno de fundición. Estos depósitos son muy abundantes en todo el término de La Unión, donde a principios de siglo llegó a haber 17 fundiciones.
Fuente UPCT

A su vez los sucesivos lavados que tenía el mineral excavado daban lugar a las balsas de decantación de fangos, que tienen forma de embalse de tierras y que cuando se cortan se ven las estratificaciones del material lavado.
Estas actuaciones, junto a los pozos y respiraderos, los castilletes y las chimeneas y hornos de fundición, “marcaban” de alguna manera el paisaje que había en la zona antes de las excavaciones a cielo abierto. Hay que tener en cuenta una cosa, la sierra minera era un manto de vegetación, con endemismos botánicos singulares que hoy en día están prácticamente desaparecidos.
De todos estos depósitos, balsas y construcciones quedan restos que aún se pueden ver y visitar algunos.
Cuando Peñarroya-España, dueña de prácticamente todas las explotaciones, acomete la explotación a cielo abierto de las minas, con la apertura de nuevos frentes y el consiguiente incremento de los estériles, llega un momento que se queda sin terreno y decide, con el apoyo de la Administración tras un tiempo en contra, verter los estériles al mar, en concreto en la bahía de Portman. Ahí comienza el desastre más conocido pero no el mayor.
Según datos que podemos leer en Wikipedia, el volumen excavado y vertido como estériles entre los años 1957 y 1987 fue de 315 millones de toneladas. Casi la totalidad está en forma de terreras. A la bahía de Portman “sólo” fueron 33 millones, que han servido para adelantar la línea de costa 700 metros, para que el cadmio, zinc, mercurio, sulfato de cobre, cianuro sódico, etc.,… fuesen al mar, desapareciendo las poseidonias y otras plantas marinas en 400 metros de profundidad, que es hasta donde llegan los vertidos.
Como dato comparativo Aznalcóllar tenía una capacidad de 5 Hm3, seis veces menos que el vertido en Portman.
Pero lo que queda en tierra firme es atacado por los agentes atmosféricos y la lluvia, aunque escasa, hace que lleguen al mar, la mayoría al Mar Menor, con la consiguiente contaminación.
Sólo hay que darse una vuelta por las ramblas de la zona para ver el tipo de paisaje que se ha creado frente al que existía antes.
La extracción se acabó cuando dejó de ser rentable, no por las denuncias ni por la acción de la Administración.
Más aún, todavía se detentan unos supuestos permisos mineros para cuando se acaben las minas en otros puntos del planeta, las que ahora están abandonadas, vuelvan a ser rentables.

Lo dejo aquí que ya es demasiado largo y os iré poniendo imágenes explicativas de todo ello.