El Ayuntamiento presentó hace unos días el Plan Director del Huerva, una ambiciosa propuesta (sin plazos ni presupuesto) para revitalizar el río. ANSAR advierte de que es un río muy castigado y también hay que recuperarlo ecológicamente.

Hasta la Expo, la ciudad le daba la espalda al Ebro. Ahora los zaragozanos han ganado un río y un corredor verde que se llena cada fin de semana, pero siguen olvidando a otro: el Huerva atraviesa la ciudad de sur a norte, entre maleza, suciedad y olvido.

El tramo urbano discurre por unos 5 kilómetros, desde Casablanca hasta su desembocadura pasado el parque Bruil. Contando todo el término municipal son más de 13 kilómetros. Y de ellos, 1,2 kilómetros transcurren soterrados bajo la Gran Vía y el Paseo de la Constitución.

Es un río medio escondido entre la vegetación frondosa de las orillas y un poco inaccesible. No se puede pasear por la totalidad de sus riberas, solo en algunos tramos. En los últimos años se han hecho actuaciones puntuales, se ha ido parcheando. Sí ha mejorado mucho la limpieza desde que en 2004 el Ayuntamiento creó una brigada específica para las riberas del Canal, el Ebro y el Huerva.

Faltaba un plan global para el río y se hizo oficial esta semana. El Ayuntamiento presentó el Plan Director del Huerva. «No es un plan de obras. Es un documento que fija las condiciones y líneas generales para todo lo que se haga en el futuro», aclaran desde el Consistorio.

Este plan se aprobará en breve por el Gobierno de la ciudad, pero no incluye plazos ni presupuesto. El Plan Director recoge numerosas propuestas para convertir el río en un espacio verde lineal, con continuidad para peatones y ciclistas. Se quiere hacer más accesible con terrazas ajardinadas y pasarelas.

Paseo urbano

Un paseo por el Huerva actual puede comenzar en su rincón más bonito: la desembocadura. Este tramo se arregló junto a las riberas del Ebro con motivo de la Expo. Vecinos y paseantes están muy satisfechos. Bajo el puente del paseo de Echegaray se esconde otra cara menos amable. Unas 15 o 20 personas han creado aquí desde hace casi dos años un campamento de colchones, carros y tiendas de campaña.

El tramo que va desde el parque Bruil al del Canódromo está arreglado desde hace doce años, con caminos de ribera y varias pasarelas. «Esta zona está bastante bien. Solo falta un poco de mantenimiento porque hay varias vallas rotas. Y el paso bajo el puente de Jorge Cocci es estrecho y lúgubre, malo tanto para el tránsito peatonal como para bicis», afirma David Arribas, de la asociación de vecinos Madalena-Calle Libertad.

El paseo verde se interrumpe en el paseo de la Constitución. El río va soterrado hasta la zona conocida como 'el puente de los gitanos', en Gran Vía. Las obras del tranvía dejaron al Huerva descubierto durante unos meses, pero a principios de 2010 se volvió a tapar. El entorno del 'puente de los gitanos' es uno de los más deteriorados. «Hay malos olores y la zona verde está muy descuidada», se lamenta Ángel Arnela, un vecino de la zona.

Problemas ecológicos

El Huerva bordea el Parque Grande y parte de Casablanca. La calidad del agua y el entorno del río van empeorando aguas arriba. Desde la asociación naturalista ANSAR advierten de que el Huerva sufre las consecuencias de años de vertidos y contaminación.

«El río a su paso por la ciudad ha sido ignorado y maltratado a todos los niveles. Las industrias y el propio Ayuntamiento lo han considerado una cloaca y se ha atacado urbanísticamente permitiendo construcciones hasta el mismo cauce, como el colegio Sagrada Familia o el hospital Miguel Servet», afirman desde este grupo ecologista.

El entorno de la Fuente de la Junquera (tradicional zona de baños de Zaragoza en los años 50 y 60) es ahora uno de los puntos más tóxicos de la Cuenca del Ebro, según reconoce la CHE y recuerda ANSAR. En el fondo del río aún se acumulan residuos provenientes de los vertidos de las industrias de Cuarte y Cadrete (antes no tenían depuradoras).

Los grupos ecologistas no han sido consultados para la elaboración de este Plan Director del Ayuntamiento. «Los proyectos se plantean solo desde el punto de vista urbanístico y arquitectónico. Restaurar un río supone restablecer su caudal y recuperar su calidad ecosistémica. Ahora el Huerva sufre muchas extracciones y se repone con agua del Canal. Está bien recuperar espacios para los ciudadanos, pero también hay que recuperar el ecosistema. Que no se quede solo en una acción de maquillaje», subrayan desde ANSAR.




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