Un estudio hidrológico de la cuenca catalana del Segre encargado por la Diputación de Lleida alerta que en un plazo máximo de quince años el caudal del río no podrá hacer frente a todas las necesidades de abastecimiento de agua para usos agrícolas, urbanos e industriales de las comarcas leridanas.
El estudio, elaborado por los profesores de la Universidad de Lleida Antoni Palau, Pilar Mallol y Jordi Larrègula, concluye que debido a esta situación de déficit hídrico futuro sólo se puede plantear un hipotético trasvase de agua del Segre a otras cuencas "en años húmedos y en períodos de poca demanda de agua", es decir, fuera de los meses de verano, en que se concentra, sobre todo por los usos agrícolas, el 55% de la demanda.
Antoni Palau ha explicado en rueda de prensa que para analizar el futuro balance hídrico de la cuenca del Segre, uno de los principales afluentes del Ebro, se han utilizado los distintos datos que barajan la Agencia Catalana del Agua (ACA) y la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) sobre el caudal ecológico del río en el año 2026, aún por definir.
Según Palau, de acuerdo con los datos de la ACA, que fija este caudal de mantenimiento entre los 6 y 10 metros cúbicos por segundo, la mitad de los años no se podría cubrir toda la demanda hídrica del Segre, mientras que si se tienen en cuenta las previsiones de la CHE, que cifra este caudal entre los 21 y los 23 metros cúbicos por segundo, la posibilidad de sufrir problemas de abastecimiento sería de uno de cada cuatro años.
"En el escenario de futuro con más requerimientos y demanda, la garantía de suministro sería del 47%", ha señalado Palau, teniendo en cuenta también las necesidades crecientes de riegos, como el que supone el nuevo canal Segarra-Garrigues, y el crecimiento de las zonas urbanas e industriales.
"En el escenario de futuro no habrá suficiente agua y la que haya se tendrá que gestionar de manera diferente", ha subrayado Palau.
El presidente de la Diputación de Lleida, Jaume Gilabert, ha destacado que ante esta situación resulta "inimaginable" que se pueda trasvasar de forma regular agua del Segre a otras cuencas internas de Cataluña.
"La cuenca del Segre está al límite y no sobra agua", ha apuntado Gilabert, que ha añadido que un posible trasvase sólo se podría entender si se realiza de forma puntual "en un año excepcional de lluvias".
"Tenemos el agua justa y necesaria para cubrir las necesidades planificadas en Lleida", ha insistido Gilabert.
El responsable del estudio ha afirmado, en este sentido, que hay años en que "sería planteable un eventual trasvase", siempre que se realizara en años húmedos o en época de deshielo y que se construyeran obras hidráulicas en destino.
"¿Sobra agua? Con los números en la mano, de entrada no, pero no es un no rotundo", ha comentado Palau.
En cualquier caso, Gilabert ha querido dejar claro que a día de hoy y con la vista puesta en el futuro "no se puede plantear ningún trasvase", ya que de no ser así no se podrían cubrir las necesidades de abastecimiento de las comarcas de Lleida.
En el año 2007, en una de las peores sequías que ha vivido Cataluña, la Generalitat planteó la posibilidad de trasvasar agua del Segre hacia la región metropolitana de Barcelona, opción que generó un fuerte rechazo entre las instituciones de Lleida, entre ellas la Diputación, y que finalmente se descartó.

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