Los fenómenos atmosféricos extremos cada vez más frecuentes derivan también con mayor intensidad en catástrofes que ponen a prueba la capacidad de prevención de los Gobiernos. Estos días, desde Australia a Estados Unidos, pasando por África, representan una muestra de este desajuste climático que se lleva cientos de vidas.

Aunque el ciclón Yasi, en Australia, las intensas lluvias en África, y la fuertes nevadas de Estados Unidos no guardan relación directa entre ellos, los científi cos aseguran que el cambio climático, derivado en parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, tiene culpa de esos fenómenos atmosféricos extremos y de su descontextualización, pero también apuntan a la variabilidad natural del clima que se produce cada ciertos años. Es decir, nada tiene que ver la dura sequía en la Amazonia con las inundaciones de de otros lugares.

Tras las intensas lluvias en Venezuela, Colombia, Brasil y Australia, este último país ha sufrido el paso del potente ciclón Yasi, de categoría 5, como el Katrina, el más potente desde hace un siglo en Australia, que el jueves ocasionó en el nordeste graves daños, pero sin provocar víctimas mortales. El Yasi llegó con ráfagas de viento de hasta 290 kilómetros por hora, arrancando techos y árboles y destruyendo cables eléctricos y provocando cortes de energía en la costa del estado de Queensland, precisamente la región más afectada por las inundaciones de fi nales del 2010 y principios del 2011.

En Cairns, una ciudad muy turística que se encuentra cerca de la gran barrera de coral, solo cayeron algunos árboles y unas pocas construcciones sufrieron daños. En localidades más meridionales, donde unas 10.500 personas se habían refugiado en centros de acogida, el viento arrancó el techo de varias casas.

El Yasi se debilitó ayer a medida que progresaba hacia el interior del país y fue degradado a categoría 2. Este ciclón es la primera tempestad tropical de categoría 5 que pasa sobre la región desde 1918. En 1974, el ciclón Tracy devastó la ciudad de Darwin, mató a 71 personas y destruyó un 90% de las viviendas.

La supertormenta ha comenzado a remitir en EE.UU., tras afectar a más de 100 millones de personas y con nevadas de más de 60 centímetros de espesor, aunque la alerta se mantiene por las bajas temperaturas y el hielo.

Chicago fue la ciudad más castigada por la nieve, la tercera más grande desde que se realizan mediciones en la ciudad del viento, donde se cancelaron miles de vuelos, servicios de tren, y los colegios cerraron por primera vez desde 1999.

El temporal, que afecta desde Nuevo México, en la frontera con México, hasta Maine, limítrofe con Canadá, se desplaza ahora hacia el nordeste y se esperan nevadas de más de medio metro. Las compañías aéreas cancelaron ayer más de un millar de vuelos, especialmente en Chicago y Houston, donde se esperaba una tormenta de hielo. Desde el lunes se han cancelado en todo el país casi 15.000 vuelos.

Las temperaturas, de hasta 15 grados bajo cero, han convertido la nieve en una resbaladiza y peligrosa capa de hielo. El temporal ha provocado cortes de electricidad en estados no acostumbrados a las bajas temperaturas, como Tejas, ante la «demanda sin precedentes» de energía.

La alerta se mantiene en los estado sureños, como Alabama y Luisiana, donde el miércoles se produjeron tormentas eléctricas.

La actividad escolar, el transporte aéreo y parte de la producción manufacturera permanecían paralizadas el miércoles en Ciudad Juárez, en el norte de México, debido a tormentas de nieve y temperaturas de 13 grados bajo cero, informaron autoridades locales.

«Desde 1962 no se veían temperaturas similares en la ciudad», dijo el alcalde, Héctor Murguía, al anunciar la suspensión de actividades escolares el miércoles y ayer.

El aeropuerto internacional Abraham González y la central de autobuses fueron cerradas, mientras que buena parte de la industria anunció que dará días libres a sus trabajadores para que permanezcan en casa.

La policía informó de que atendió más de 28 accidentes provocados por la presencia de nieve en las vías y advirtió a los conductores del peligro.

Desde diciembre, la ola de frío ha provocado cerca de 20 muertos en el norte de México, en su mayoría debido a accidentes por el uso inadecuado de sistemas de calefacción.

La ola de frío se extendió por la mayoría de estados del norte de México fronterizos con Estados Unidos. En Sonora, la Secretaría de Agricultura Estatal advirtió de numerosas pérdidas en los cultivos por heladas. Ciento veintitrés personas han muerto y otras miles se han visto afectadas por fuertes y persistentes lluvias que se han producido en África del Sur en las últimas semanas, indicó la Ofi cina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).

En Sudáfrica han muerto más de 91 personas alcanzadas por rayos o en tormentas e inundaciones, mientras que más de 13.000 casas han resultado dañadas, así como carreteras, colegios y clínicas.

En Mozambique, las inundaciones han afectado a más de 30.000 personas y a cerca de 18.500 hectáreas de campos de cultivo.

Lesoto, un pequeño país rodeado por Sudáfrica, ha sufrido también las intensas lluvias, que han causado la muerte de unas 30 personas y de 4.000 cabezas de ganado, mientras que el 50% de las carreteras han quedado destruidas, al igual que un 60% de los campos de cultivo.

En Madagascar, más de 2.200 personas se han visto desplazadas por inundaciones. Malaui también ha sufrido los efectos de las tormentas, y casi 4.300 casas han sufrido daños. En Angola, más de 400 familias se han visto desplazadas tras las fuertes precipitaciones. En Zimbabue, el río Gweru ya se ha desbordado.

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