Todos los embalses de la provincia de Huesca han incrementado sus reservas con las lluvias y la nieve caída semanas atrás. Todos, menos el pantano de Montearagón, que está en fase de llenado y que tiene ahora menos agua que hace seis meses, cuando las compuertas de la presa se cerraron para empezar a almacenar los caudales del río Flumen.

La merma se debe a la suelta para garantizar el caudal ecológico del río y los riegos en la zona. El embalse, construido a escasos kilómetros de la capital oscense, inició su puesta en carga a finales de junio con la previsión de que el proceso se completase en tres años, pero el plan de llenado podría alargarse más tiempo.

El 28 de junio, el caudal embalsado alcanzó la cota 531 con los 1,3 hectómetros de agua trasvasados desde las presas de Cienfuens y Santa María de Belsué, aguas arriba de Montearagón. A fecha de hoy, el volumen del pantano es de un hectómetro cúbico, un 2% de su capacidad total (51,5 hectómetros). Pero el nivel ha llegado a estar mucho más bajo, incluso de la cota en la que se inició el llenado. Durante el estiaje, el volumen cayó a los 526 metros con 0,8 hectómetros cúbicos de agua.

Eduardo Novella, jefe de Proyectos y Obras de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), explicó que durante el verano ha habido que servir el caudal ecológico del Flumen y el agua para los riegos que hay aguas abajo y que dependen de los caudales circulantes. "Esto, unido a la ausencia de aportaciones naturales que conlleva el verano, ha provocado el volumen del embalse se viniera abajo y volviera a estar en la cota 526". No obstante, la situación empezó a invertirse a finales de septiembre, al terminar la campaña de riego. "Desde el 30 de septiembre solo sale de la presa el caudal ecológico, que es variable según el mes, y para alguna toma de abastecimiento que hay a la altura de Tierz", señaló el técnico.

"El volumen se va recuperando poco a poco y esta última semana, con lluvias en la cabecera de la cuenca, se ha notado que entraba más agua", añadió. El plan de llenado para el pantano de Montearagón establece tres escalones (desde la cota 526 a la 579) y un plazo de tres años para comprobar cómo funciona la presa. En este tiempo se efectuarán los correspondientes vaciados parciales con el mismo objetivo. Pero pasados los seis primeros meses, los técnicos de la CHE no se aventuran a establecer fechas. "Hicimos una previsión teniendo en cuenta que habría años malos y buenos y concluimos que tres años sería un plazo previsible", comentó Novella. "Pero no es una actividad que esté sujeta a la planificación sino al régimen natural de lluvias y nieves y no podemos comprometernos a dar una fecha", manifestó.

Ciertamente, no puede preverse con certeza cuánta agua entrará al día en la presa, pero sí cuánta debe salir. Durante este mes saldrán 300 litros por segundo para garantizar el caudal ecológico del Flumen y el abastecimiento a Tierz. La CHE confía en que en los próximos seis meses se produzcan precipitaciones más abundantes porquea partir del 1 de abril los regantes empezarán a solicitar la suelta de agua.

La primera fase de llenado culminará cuando la lámina de agua alcance la cota 544 (un volumen de 8 hectómetros cúbicos). Si se hace una proyección del resultado de los seis primeros meses, ese nivel tardará años en lograrse.

La presa de Montearagón empezó a construirse en 1995 y se terminó en 2006. Es una de las obras recogidas en el Pacto del Agua de Aragón de 1992 para garantizar el abastecimiento a Huesca (5 hectómetros cúbicos anuales) y para la puesta en regadío de 4.000 hectáreas en la comarca de la Hoya. Diversas obras complementarias retrasaron su puesta en carga.

Entre esas obras está la impermeabilización de las laderas donde se asienta la presa. A través de cuatro galerías, dos en cada margen, se perforará el terreno para inyectar hormigón y configurar una red que rellenará las fracturas del terreno natural y que podrían constituir un camino preferente para las filtraciones a medida que el embalse se llene y durante su explotación.

Según Novella, cuando se hizo la excavación, se apreció que la arenisca, una roca que forma parte del terreno, "presentaba una red de fracturación, unos planos verticales a través de los cuales el agua podría hacer un 'bypass', puentear a la presa y volver a aflorar aguas abajo". En la primera quincena de enero se acabará el revestimiento de las cuatro galerías y comenzarán las inyecciones para la impermeabilización. "La pantalla de inpermeabilización y el drenaje asociado es una técnica clásica en cualquier tipo de presa", apuntó. Los trabajos para impermeabilizar las laderas de la presa terminarán el 30 de abril, pero no serán las últimas obras que se acometan antes de que el pantano entre en explotación. Se trata de una actuación "pequeña, pero significativa", reconoció Novella y está motivada por la calidad del terreno. En la margen derecha, donde está la toma de agua de la presa, era necesaria la construcción de una serie de muros adosados para contener un hipotético deslizamiento que pudiera producirse en algún desembalse. El proyecto está pendiente de aprobación y se ha modificado para sustituir esos muros por un retaluzado, es decir, "una excavación extra que tienda más el talud de la ladera y evite ese posible deslizamiento sin tener que ejecutar ningún muro para garantizar la estabilidad", explicó el técnico de la CHE. El pantano de Montearagón está vinculado a la gran reivindicación de la comarca de la Hoya de Huesca: el agua, de la que quedó apartada cuando se diseñaron los sistemas del regadío en las cuencas del Cinca y el Gállego. Con el embalse del Flumen se quiere garantizar el abastecimiento a la capital oscense y a los municipios de Quicena, Tierz y Monflorite.

El proyecto para construir esta conducción está a punto de salir a información pública. Se trata de una obra de casi 8 millones de euros que contempla una tubería de 11,2 kilómetros que partirá de la cota 540 de la presa y terminará cerca de la variante norte de la ciudad, en el punto donde estará la potabilizadora. Eduardo Novella, técnico de la CHE, explicó que esta conducción, de diámetro 700, se ha diseñado para el caudal punta de la demanda de Huesca a 25 años vista.

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