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Ver la Versión Completa : Historia del embalse de Ullibarri



ARMANDO
02-nov-2012, 04:05
Exisitirá un historial de la construcción del Embalse de Ullivarri?

Quizás alguna información de los posibles pueblos inundados a medida que el embalse entro en funcionamiento?

jlois
02-nov-2012, 13:32
Hola Armando, bienvenido al foro de embalses.net.
Como habrás observado, si has seguido un poco los distintos hilos, estamos completando poco a poco todo el mapa de presas y embalses de esta geografía española, con fotografías tomadas en las diferentes visitas, con información que va acompañando a los diversos reportajes y en aquellos en que se puede hacer, profundizamos lo máximo posible en su historia y todo lo que puede rodear a cada una de estas obras.
El problema es que aún hay muchas presas en las que falta iniciar su própio trabajo de investigación y esta de Ullibarri bien pudiera ser una de ellas. Quizás en la red se pueda encontrar material dónde se trate el tema en cuestión. Yo, particularmente, tan sólo inicié el hilo correspondiente a dicho embalse con motivo de una visita que realicé por sus alrededores.
Este es su enlace:

http://foros.embalses.net/showthread.php/12088-Presa-y-Embalse-de-Ullivarri

Sería algo fantástico para el foro en que si llegases a encontrar material relativo al tema por el que preguntas , lo compartieses en este foro que es el de todo aquel que le interese todo aquello que se relaciona con este particular mundo de los embalses y sobretodo del agua como nexo común.
Desde aquí te animo para que participes activamente y llegado el caso, si por mi lado encontrase enlaces , documentación , cualquier información de interés sobre este embalse en particular o sobre cualquier otro en general, no dudes que lo integraría en el hilo de la presa correspondiente.

FEDE
02-nov-2012, 19:29
Exisitirá un historial de la construcción del Embalse de Ullivarri?

Quizás alguna información de los posibles pueblos inundados a medida que el embalse entro en funcionamiento?

Hola Armando y bienvenido al foro.

Como te ha dicho el amigo Jlois, sería muy interesante el poder recabar toda la información posible sobre este y otros muchos embalses.

Por mi parte voy ha dejar aquí algunos enlces a artículos de prensa que he encontrado en internet y que a lo mejor ya conoces.

http://www.e (http://www.elcorreo.com/alava/ocio/gps/planes/270810/planes-visitas-guiadas-pantano-ullibarri-gamboa.html)lcorreo.com/alava/ocio/gps/planes/270810/planes-visitas-guiadas-pantano-ullibarri-gamboa.html (http://www.elcorreo.com/alava/ocio/gps/planes/270810/planes-visitas-guiadas-pantano-ullibarri-gamboa.html)


«¿Cómo era la vida en la valle antes de la inundación?», se preguntan los visitantes mientras se adentran en el corazón de Ullíbarri Gamboa, una aldea de Arrazua Ubarrundia que desde hace más de 50 años reposa bajo las aguas del pantano. Los guías de la Cuadrilla de Zuia nos ayudan a entenderlo mientras recorremos la comarca, en la que sobreviven dos barrios y la iglesia gótica de San Andrés.
Tras dejar atrás las huertas y las villas que miran al embalse, la excursión comienza en la plaza de la parroquia. En la entrada del templo, ante los ojos de los visitantes, aparecen el altar mayor, las capillas y el retablo renacentista, que destaca por su luminosidad y su buen estado de conservación. Fue construido por Pedro Ayala y, al parecer el clero no estaba de acuerdo con su factura, ya que Ayala tardó 50 años en cobrar.
Al dejar la iglesia, lo primero que atrapa la mirada a los excursionistas es el paisaje: la vegetación de las colinas se refleja en las aguas del embalse. Con un poco de imaginación entenderemos que, en el siglo XVI, el camino Vitoria-Francia pasaba por esta localidad. De hecho, un siglo más tarde se instaló un peaje en la entrada de Ullíbarri, con lo que el pueblo ganó relevancia tras la apertura de posadas y tabernas.
Desde la orilla del embalse, los guías cuentan la vida del valle de Gamboa antes de que se lo tragaran las aguas. La zona se caracterizaba por sus tierras fértiles, por la producción de cereales como el trigo, la cebada y la avena, medios de vida que desaparecieron tras la inundación. Tras un paseo de unos 2 kilómetros se llega a la presa, donde se puede contemplar su imponente construcción: un muro de hormigón y rocas de 400 metros.
Etapa final
Como etapa final, a cinco kilómetros de la presa, por una carretera muy estrecha, los visitantes alcanzan Nanclares de Gamboa. En la entrada, después de subir una pequeña cuesta, apreciaremos la antigua vida del valle: el gallo canta y las gallinas corren libres entre las huertas de los pocos caseríos que quedan, mientras el aroma de la hierba atrapa los sentidos de los turistas.
Aunque el tiempo lo ha borrado, en este municipio vivían figuras influyentes: escribanos, artesanos, artistas, entalladores, canteros, y contaba con importantes caminos desde la Edad Media. La parroquia del pueblo se encuentra hoy en día en ruinas, aunque los muros resisten.

http://www.elcorreo.com/alava/20080706/alava/gestacion-ullibarri-gamboa-20080706.html


Gamboa, 10 de mayo de 1957. El gobierno de Franco decreta la disolución del municipio alavés -que se extendía por aquel entonces por más de 40 kilómetros cuadrados- y su división entre los pueblos vecinos. La construcción del pantano de Ullíbarri-Gamboa, cuya obra había comenzado diez años atrás, amenazaba con inundar buena parte del municipio y sus más de 600 vecinos no tuvieron más remedio que partir. Unos a Vitoria; otros, a Aretxabaleta; algunos a Eibar...
Esta aldea, como la mayor parte de las de la zona, quedó prácticamente sepultada bajo las aguas. Fue entonces cuando aquellos vecinos se despidieron de sus casas, de sus tierras de cultivo, de sus pueblos. Muchos para no volver. Hasta que, ahora, cuando se cumple medio siglo de la inauguración del pantano, la historiadora María Jesús Bilbao los ha vuelto a reunir en el libro 'A 50 años...'.
No se trata de una biografía, mucho menos de una obra de anécdotas o de recuerdos, pero sí es un «homenaje» a todas aquellas personas que tuvieron que salir del valle. «Un acto de agradecimiento a todos ellos por darnos la oportunidad de vivir un gran desarrollo demográfico y económico», admite la autora. Más aún después de conocer que la expropiación pudo haberse evitado si se hubiera construido en la zona pueblos de nueva planta. «Una opción demasiado costosa que terminó por desecharse», lamenta.
Por ello, desde su condición de heredera de una de las familias expropiadas del pantano y de vecina, además, de Ullíbarri-Gamboa, María Jesús Bilbao comenzó hace más de un año un prolijo trabajo de investigación y documentación que ha cristalizado en una obra de obligada consulta para conocer la intrahistoria del complejo proceso de construcción del pantano.
Porque a ella las preguntas y las dudas le asaltaron también desde siempre. ¿Por qué se tuvo que construir aquí? ¿Por qué no se pudo hacer en otro lado? Ésta era la gran incógnita hasta que la autora dio con los archivos que la empresa constructora del pantano -Saltos y Aguas del Zadorra- cedió a la Diputación foral de Vizcaya.
Un visionario
La respuesta se llama Manuel Uribe-Echevarría, el ingeniero bilbaíno -«un visionario», en palabras de María Jesús- que, ante el déficit de energía eléctrica que arrastraba España desde la década de los años 30, solicitó al Ministerio de Obras Públicas la concesión pertinente para poder verter al Cantábrico las aguas que hasta entonces desembocaban en la cuenca mediterránea.
«En la zona -cuenta la historiadora- se daban las condiciones adecuadas de lluvia y altitud. Se encuentra 500 metros por encima de Bilbao, así que el ingeniero se encontró con un salto natural de agua para hacer energía de medio kilómetro». Hoy, cincuenta años después y tras una década en construcción, los pantanos del Zadorra abastecen a más de un millón de personas de Álava y Vizcaya. Un visionario.

http://www.noticiasdealava.com/2011/03/01/sociedad/euskadi/un-pais-vivo-en-el-recuerdo


durante la gran sequía que padeció el territorio histórico entre 1988 y 1990, las aguas que anegaron el valle de Ganboa bajaron hasta cotas nunca vistas en las tres décadas y media que, por entonces, tenía de vida el pantano de Ullibarri. Los antiguos habitantes de aquel valle que pudieron hacerlo, regresaron a él para transitar por aquellos caminos que habían quedado en seco, que tantas veces habrían recorrido en otros tiempos.
La construcción del embalse del Zadorra, en los años cincuenta del pasado siglo, cambió drásticamente la fisonomía de la Llanada. El histórico municipio de Ganboa fue borrado del mapa y muchos de sus pueblos -Mendizabal, Zuazo, Orenin, Azúa, Nanclares, Larrinzar, Garaio- desaparecieron bajo las aguas del pantano o quedaron deshabitados o convertidos en simples caseríos por falta de tierras para trabajar. Sólo dos concejos, los de Marieta y Mendixur, sobrevivieron más o menos en su integridad, siendo adscritos sus territorios al municipio de Barrundia.
Los antiguos caminos que unían estas aldeas, desaparecieron también bajo las aguas, junto a los ocho puentes que salvaban el Zadorra. Pero también desaparecieron las esperanzas de sus habitantes, sus recuerdos unidos a aquellas piedras, a aquellos parajes, a las torres de las iglesias, a los cementerios, a las pequeñas escuelas, al Ayuntamiento con su anacrónica cárcel en Azúa, a los molinos harineros y a las fuentes como la de las brujas, también llamada Lamiturri o Mariturri en la lengua del país.
No es cuestión de entrar en la necesidad del embalse o en si, por aquel entonces, se podría haber solucionado de otra manera el problema del agua para Bilbao. Hoy el pantano del Zadorra, aunque sea algo artificial, constituye parte del paisaje. En aquellos tiempos hubiera resultado heroico no ya oponerse, sino simplemente cuestionar los designios de la superioridad. El texto de la concesión para la construcción del embalse, expresaba explícitamente, en farragosa prosa oficial, que "los problemas que se planteen como consecuencia de la expropiación de las propiedades y derechos que resulten afectados, deberán ser previamente estudiados en todos sus aspectos, económicos y sociales, con la finalidad de que los daños que se irroguen a los habitantes de la zona inundada o perjudicada por los embalses sean compensados con espíritu de humanidad y justicia, debiendo subvenir el concesionario a todos los gastos que se puedan originar con motivo del traslado de la población sobrante a zonas de regadío ya establecidas o de otras nuevas, el cual deberá comprender también los elementos necesarios para dotarlas de las debidas condiciones de habitabilidad y de medio de vida, sustitutivos de los que antes poseía el citado vecindario, siempre que éste se acoja voluntariamente a los referidos beneficios no previstos en la vigente ley de Expropiación Forzosa".
Papel mojado, nunca mejor dicho. A los aldeanos se les dio cuatro perras en concepto de expropiación y se les obligó a buscarse la vida, lo que la mayoría hicieron en los pueblos de alrededor o en Vitoria, acogiéndose a un desarrollo industrial que entonces se iniciaba.
Las expropiaciones eran ejecutadas por la Confederación Hidrográfica del Ebro, como autoridad competente. Los ingenieros de la CHE citaban a los propietarios o sus representantes, por medio del Boletín, en las mismas fincas, con el fin de medirlas y levantar las actas correspondientes, mientras los campesinos continuaban trabajando sus tierras hasta el último momento, aferrándose de manera desesperada a lo que había sido su vida de siempre y la de sus antepasados.
Dados los tiempos que se vivían, las protestas no pasaron del ámbito vecinal o, aún más a menudo, del familiar. Hubo una excepción, la del alcalde-regidor de Nanclares de Ganboa, que expresó sus discrepancias a todo aquel que le quiso oír e, incluso, pretendió elevar sus protestas a otras instancias. Tal actitud no pasó desapercibida para el Gobierno Civil de Álava, como consta en una información emanada de esta institución, en la que se previene a las autoridades locales sobre la actitud de este hombre, avisando que, si persistiese en su actitud, habría que tomar medidas contra él. El conflicto de Nanclares de Ganboa consistía en que el embalse no iba a inundar todo el pueblo, ni todas sus fincas, por lo que había una serie de vecinos que creían que podían seguir viviendo en su pueblo y no veían la razón por la que tenían que ser expropiados. El problema llevó a la elaboración de un informe, en el que se describe la situación de cada una de las familias afectadas, así como sus expectativas de futuro, ateniéndose las expropiaciones a cada caso concreto. En el pueblo de Azúa también se permitió seguir viviendo allí a una familia.
El 22 de septiembre de 1955, el subsecretario del Ministerio de la Gobernación hizo llegar al Ayuntamiento de Ganboa un escrito por el que se le ordenaba la incoación de expediente conducente a la adscripción de su término a los municipios vecinos. El Consistorio dio cumplimiento a la orden en sesión celebrada el 29 de octubre de 1955. Con fecha 18 de febrero de 1956, el Ayuntamiento de Ganboa se dirigió al presidente de la Diputación, comunicando que, estando próxima la terminación de las obras del pantano y reconociendo que, una vez anegadas las tierras del municipio, el Consistorio carecerá de las condiciones necesarias para su subsistencia como municipio, remite, en consecuencia, el correspondiente expediente de disolución del municipio.
De esa manera, los términos de Garaio, Marieta, Larrinzar, Zuazo y Mendixur pasaron a Barrundia; los de Azúa y Orenin, a Elburgo; y los de Mendizabal y Nanclares, a Arrazua-Ubarrundia. Al margen de los textos legales, la realidad fue que cinco pueblos desaparecieron administrativamente como tales. De ellos Zuazo y Mendizabal quedaron totalmente inundados; Orenin abandonado en una isla, sin viabilidad alguna; Garaio, y Azúa, parcialmente inundados; Larrinzar, inundadas sus tierras aunque no la aldea, se unió a Marieta y acabó siendo comprado por un industrial guipuzcoano y convertido en finca particular. Sólo Nanclares, Mendixur y Marieta, ahora Marieta-Larrinzar, subsistieron como concejos, aunque con sus términos muy mermados. De otros municipios resultaron inundados totalmente Landa, de Arrazua-Ubarrundia, parcialmente reconstruido a la orilla del pantano, y Urizar, de Barrundia, del que sólo quedó fuera de las aguas una casa.
Lo que desapareció fue mucho más que unas tierras reflejadas en un mapa. Fueron las casas, las escuelas, las iglesias y las pequeñas ermitas, las fuentes y los lavaderos, las tapias de las huertas por las que corrían las lagartijas, los árboles en los que anidaban los pájaros o de los que, burlando a su dueño, se robaban algunas frutas, los recodos del Zadorra en los que se pescaban las loinas o sus pozas en las que se bañaban los mocetes. Pero, sobre todo, sus recuerdos.

http://www.noticiasdealava.com/2011/01/31/vecinos/cuadrillas/un-pais-bajo-las-aguas



Hasta hace no demasiados años, quienes llegaban a Vitoria por Ilarratza, podían leer en un muro del pueblo una pintada que decía, "El agua es el futuro de un pueblo, Francisco Franco". La inscripción era un recuerdo de un día del verano de 1958, en el que el dictador pasó por allí, procedente de Donostia, donde veraneaba, con el objetivo de inaugurar el pantano de Ullibarri-Gamboa. A la mayor parte de la población actual le parece que los pantanos siempre han estado ahí, pero la gente mayor todavía se acuerda de cómo era el valle de Ganboa antes de que fuera inundado por las aguas del río Zadorra y afluentes.
La construcción de los embalses del Zadorra no fue una ocurrencia del franquismo. El proyecto venía de mucho antes. En 1926 se crea, a instancias del ingeniero aragonés Lorenzo Pardo, la Confederación Hidrográfica del Ebro. Se trataba de una iniciativa destinada a racionalizar el aprovechamiento integral, energético, de riegos y de consumo, de la cuenca del Ebro. A partir de 1927, se crearon confederaciones hidrográficas en las demás cuencas peninsulares. Pardo pertenecía a un movimiento llamado regeneracionismo, que se desarrolla en torno a la figura de otro aragonés, Joaquín Costa, a partir del desastre de 1898, año en el que se consuma la pérdida de las últimas colonias españolas. El regeneracionismo se basa en una crítica al sistema político surgido a partir de 1874, tras la restauración de la monarquía en la figura de Alfonso XII. Desde el punto de vista intelectual surge a partir del replanteamiento de la existencia de España como colectividad, pero tiene otras facetas. Por una parte, la sociopolítica, como un afán por sanear una vida política en la que pervivían fenómenos como el caciquismo; por otra, la económica, con la idea de situar a España al mismo nivel que el de los países desarrollados. Paradójicamente, fue durante la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930) cuando el regeneracionismo parece que empieza a dar algunos frutos, pero fue un espejismo. Como los propios regeneracionistas decían, querían mejorar el sistema parlamentario, no sustituirlo por otra cosa. Su programa era radical. Abogaban por una amplia descentralización, por el desarrollo de las comunicaciones, la reforma agraria y la universalización de la educación. Decepcionado por la realidad española tras años de lucha, Costa se retiró de la política en 1906, realizando duras críticas al sistema que había intentado reformar. Llegó a decir que, para él, los políticos profesionales debían ser tratados como enemigos públicos. Murió en Graus (Huesca) en 1911, a los 65 años.
Del regeneracionismo quedó poco más que sus proyectos hidráulicos, que fueron recogidos por el socialista Indalecio Prieto cuando fue ministro de Obras Públicas en el gobierno surgido en 1931 de las primeras elecciones de la II República. Pero la política de contención del gasto público y control del déficit, motivada por la crisis mundial de 1929, paralizó las obras públicas, con el consiguiente disgusto de las empresas cementeras.
Curiosamente fue el franquismo, tras la Guerra Civil, el que llevó a la práctica a su manera los planes hidráulicos de los regeneracionistas. Entre 1940 y 1970, la capacidad de los embalses españoles pasó de 3,6 a 36,9 millones de metros cúbicos. Probablemente la frase "queda inaugurado este pantano" sea una de las citas más recordadas de Franco.
el gran bilbao A partir de 1871 se habían instalado en Bilbao una veintena de empresas británicas, dedicadas a la extracción y exportación del mineral de hierro. Junto a ellas se crearon otras sociedades con capital vizcaíno, lo que propició la mejora de las instalaciones ferroviarias y portuarias, incluidos los astilleros, la creación de muchos puestos de trabajo, que se tradujo en una gran inmigración, y el desarrollo del sistema bancario y financiero. En 1900, Bilbao tenía 80.000 habitantes. En 1960, había crecido hasta los 300.000. La máxima cota demográfica se alcanzó en 1975 con 430.000 habitantes. El Gran Bilbao, la villa y los 19 municipios de su entorno, crecieron en el mismo periodo de 178.000 a casi el millón de habitantes. Las necesidades de agua para esa zona se antojaban irresolubles, por lo que los dirigentes de la época desempolvaron los antiguos proyectos hidráulicos regeneracionistas.
Los pantanos alaveses fueron construidos para proporcionar agua a la población y a la industria del Gran Bilbao. Ya en 1930, Manuel Uribe-Echeverría había solicitado una concesión, que fue aprobada en 1934, para la construcción de un sistema regulador de las aguas del río Zadorra con el objetivo de trasvasar sus caudales para el consumo de Bilbao y su comarca. Este proyecto chocaba con la filosofía que había propiciado la creación de las confederaciones hidrográficas, que veía con recelo el trasvase de unas cuencas a otras, en este caso de la del Ebro a la Cantábrica, por lo que se establecen estrictas cuotas para estos trasvases.
La Guerra Civil hizo que todas estas estipulaciones quedaran en papel mojado, pero la necesidad de agua del Gran Bilbao seguía ahí. En 1945, la concesión es adquirida por Altos Hornos de Vizcaya, quien la cede en 1947 a una empresa creada ex profeso, Saltos y Aguas del Zadorra. El proyecto final incluirá dos pantanos, el de Urrunaga y el de Ullibarri-Ganboa, con un túnel que una ambos y otro por el que se bombeará el agua a Bizkaia, concretamente a Barazar, donde se instalará una central hidroeléctrica.
Las obras de los embalses comenzarán en 1948. En ellas participaron 3.500 trabajadores, muchos inmigrantes, registrándose un gran número de accidentes de trabajo, difícil de determinar, dado el oscurantismo informativo de la época. Se removieron 654.000 m3 de tierra y se emplearon 520.000 m3 de hormigón. El costo de las obras fue de 1.500 millones de pesetas. Las obras se dieron por finalizadas en 1956.
La primera consecuencia de esta colosal obra fue la extinción del municipio de Ganboa. Desaparecieron bajo las aguas los pueblos de Mendizabal y Zuazo de Ganboa; quedaron en islas y fueron abandonados, Landa y Orenin; Larrinzar, Garaio y Azua se despoblaron al ser inundadas sus tierras de labor, Langraitz paso al municipio de Arrazua-Ubarrundia, Mendixur y Marieta al de Barrundia. Urizar, que pertenecía a Barrundia, quedó con tan solo una casa habitada. En 1962, Saltos y Aguas del Zadorra cedió a la recién creada Corporación Administrativa del Gran Bilbao, por la cantidad de 350 millones de pesetas, los derechos que le correspondían, excepto los relativos a Altos Hornos de Vizcaya, y los de producción eléctrica, que entregaría en 1969 a Iberduero, por 566 millones de pesetas.
Mientras tanto, Vitoria había pasado de 54.000 habitantes en 1950 a 135.000 en 1967. Para su consumo se surtía de las aguas provenientes de los manantiales de Elgea, claramente insuficientes para sus necesidades. El ayuntamiento inició gestiones en 1969 para reclamar el aprovechamiento del caudal mínimo establecido por la concesión de 1934. La resolución del litigio no llegó hasta 1976, cuando el Ministerio de Obras Públicas decidió que Vitoria se podía surtir del agua del pantano de Ullibarri-Ganboa, a cambio del aporte del caudal del río Alegría, cuyo curso es desviado a tal fin mediante un canal al pantano. Dentro de unos años, cuando desaparezca la última generación que habitó el valle de Ganboa antes de su inundación, apenas nadie será consciente de que allí, bajo las aguas, yace el recuerdo de una comunidad con su cultura y su modo de vida que, en otro tiempo, estuvo viva.

Y este enlace a está página web.

http://arroiabe.webnode.es/situacion/gamboa/


Gamboa (en euskera Ganboa) es el nombre de un antiguo municipio de la provincia de Álava, País Vasco (España). Este municipio desapareció a raíz de la construcción del Pantano de Ullíbarri-Gamboa en la década de 1950.
Gamboa estaba formado por los pueblos de Azúa, Garayo, Larrínzar, Marieta, Mendíjur, Mendizábal, Nanclares de Gamboa, Orenin y Zuazo de Gamboa. Su término municipal se extendía por 41,14 km2. En 1940 contaba con más de 630 vecinos.

La construcción del embalse del Zadorra, cuya obra comenzó en 1947 y que amenazaba con inundar buena parte del municipio hizo que el 10 de mayo de 1957, el gobierno decretara la disolución del municipio de Gamboa y su división entre los municipios vecinos.

El reparto se hizo de la siguiente manera: Garayo, Larrínzar, Marieta, Mendíjur y Zuazo de Gamboa fueron al municipio de Barrundia; Nanclares de Gamboa y Mendizábal fueron absorbidos por Arrazua-Ubarrundia y finalmente Azúa y Orenin por el municipio de Elburgo.

Una vez que se procedió al llenado del embalse la mayor parte de los pueblos se vieron afectados de una u otra manera por la inundación. Mendizábal y Orenin, por ejemplo, quedaron totalmente sepultados bajo las aguas desapareciendo para siempre.

Garayo se vio afectado también casi totalmente por la inundación, aunque se salvara alguna casa. Ello hizo que el pueblo quedara prácticamente despoblado. Actualmente Garayo ha sido reconvertido en zona de baño y esparcimiento.

Zuazo de Gamboa se salvó de la inundación, pero quedó convertido en una isla en mitad del pantano, por lo que acabó también despoblado. Actualmente es utilizado como campamento de colonias juveniles por la Diputación de Álava.

Azúa y Nanclares de Gamboa quedaron a orillas del lago. Sin embargo sus habitantes perdieron muchas tierras de cultivo y se vieron obligados a emigrar. Azúa quedó deshabitado y Nanclares, sin llegar al mismo extremo, si vio reducida su población en gran número e incluso perdió la condición de concejo.

Progresivamente los antiguos concejos de Gamboa fueron también extinguiéndose de forma oficial: Zuazo de Gamboa (15-1-1959), Mendizábal (2-3-1959), Azúa y Orenin (2-4-1959), Nanclares de Gamboa (31-5-1961) y finalmente Garayo (15-6-1961).

Las poblaciones que menos sufrieron por la recrecida del embalse fueron Marieta, que se fusionaría con la vecina Larrínzar en un único concejo y Mendíjur. Estas dos poblaciones sigen existiendo como concejos en la actualidad, aunque también se vieron afectados por la construcción del embalse, ya que también perdieron tierras de cultivo.

Leer más: http://arroiabe.webnode.es/situacion/gamboa/
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Espero que se siga aportando información de la historia de este embalse.

Saludos :)